Amigos de la Vuelta del Castillo, de Javierada

Amigos de la Vuelta del Castillo, de Javierada
De Monreal a Javier

viernes, 19 de junio de 2015

"Mañana en ocho"

Aquella semana del 29 de mayo me queda muy lejos y desde entonces tengo pocas cosas interesantes que añadir. ¿Cuántas semanas han pasado? Tres. Solo tres  pero las sensaciones son bastante malas. Creo que por el camino se me ha cruzado un sapo, una serpiente, un búho y un gato negro. Está todo dicho. Apelaremos, como tantas veces, a la honrilla, y si sale con barbas san Antón y si no, la Puríma Concepción. Muy mal entrenado, mire usted, me queda pensar en la semana del 22 para descansar, ¿qué ironía? Luego vendrá lo de apretar los dientes y a ver cuántos km aguanto.

Imagen expresiva del final de carrera de la edición primera:
3h 25´

Con Ian
Vídeo de meta con mi hijo:


viernes, 29 de mayo de 2015

Semana importante


     Creo que es la primera vez que entreno cinco días seguidos: domingo, lunes, martes, miércoles y jueves. Uno se deja llevar por intuiciones y otros por manuales. Seguramente lo segundo es mejor que lo primero. Más sabio. Ayer, que entrené con el grupo,  mi amigo Javier me decía "Cinco días seguidos ¿Y eso dónde lo pone?". Me hizo gracia.
     El funcionamiento de mi cabeza depende de la necesidad, de cómo me siento para preparar la gran vuelta, el desafío contra las cuerdas de los 42 km. pero Javier de esto ya sabe y sabe más que yo de constancia, de preparación y de tiempos, no por casualidad se encumbra  en el Parnaso de mis ejemplos, mis compañeros de fatigas que han conseguido darle la estocada a esta clásica en menos de 3 horas.
     Estos entrenamientos han rondado los 70 km y me faltan uno o dos (sábado o domingo) porque hoy voy a descansar. En realidad, para un maratoniano esto es muy justito, no hay más que seguir cualquier plan de entrenamiento para verlo: largos periodos de semanas con cientos de km; yo no puedo permitirme esa dedicación y aun y todo me sale bastante bien.
     Mi primera prueba para esta cita fue el medio maratón de Pamplona ( casi hora y media), el 10 de mayo,   y ahora tengo tres semanas claves para acumular kilómetros y me gustaría hacer otra media alrededor del 13 de junio, algo que todavía no he decidido.

Ejercicio de desconexión

Desconecto.
Mi itinerario es el que es.
Cuatro vueltas son doce kilómetros
y  dan juego…
Quiero concentrarme en t res cosas
pero después de unos segundos,
el sendero, los árboles, las murallas
y  la luz del anochecer
me sitúan donde estoy.
La primera vuelta ha transcurrido rápido,
Tierra o hierba, ¿dónde piso?
¿adónde miro? Suelo o cielo.
Hago un esfuerzo por pensar
en aquellas cosas para las que no tengo tiempo.
He descendido al foso;
No es mi caso de claustrofobia,
voy dejando atrás los estanques
del infierno.
Parece que la ciudad ha desaparecido
en el tiempo y con la luna,
mientras surge el placebo.
Segunda vuelta.
Cambio de ritmo:
El crono está apagado.

Me concentro.

viernes, 8 de mayo de 2015

Jueves, 7 de mayo

He podido salir con el grupo, a las 8. Nos dirigimos a la Taconera y tomamos la dirección de las murallas para llegar hasta los Archivos después de pasar por la trasera del museo de Navarra. Del frontón Labrit giramos por los cimientos de las murallas, y por la Rocha,  nos acercamos a Ansoáin pueblo. Bajo la mirada de Ezcaba cruzamos la ronda y tiramos hacia la Txantrea. Subimos la cuesta del Labrit y,  a lo recto, volvemos al lugar de partida. Ha sido entretenido.
Tocaba ir relajado pensando en la carrera del domingo y, aunque el ritmo no ha sido fuerte, por momentos, he ido más forzado de lo deseable. Especialmente al final he intentado cumplir con mi deseo de tranquilidad y así lo he hecho. Desde la Txantrea he vuelto más relajado.



Ansoáin pueblo

miércoles, 29 de abril de 2015

A VUELTAS POR LA VUELTA

VUELTA DE ARANGUREN, sábado, 25


Tocaba. El viernes a la noche me llegó un whatsapp en el que Patxi me decía que iban a hacer dos korricolaris “Amigos de la Vuelta del Castillo” la vuelta a Aranguren y a ver si me animaba. Lo consulté con mi esposa y contesté que sí. Debía de ser demasiado tarde y Patxi debía de estar ya en la cama.
El sábado ya tenía nuevo mensaje. Se salía de Mendillorri a las 8 de la mañana.
Y después de un frugal desayuno pero cargado de calorías, cogí mi bici y me acerqué al lugar de partida. Cuando llegué, Patxi y Ángel G. hacían ejercicios de calentamiento, nos saludamos y salimos hacia Tajonar. Haríamos unos 26 km, lo que Ángel G. llama el icono de la preparación para las grandes vueltas de nuestro grupo de Korrikolaris.


ENTRENAMIENTO DEL LUNES

A las diez y media de la noche salí a dar un par de vueltas ya que no había encontrado tiempo en todo el día. Antes de bajar por el foso de la Ciudadela ya habían apagado las luces; pero , como la noche era clara, el carretil del medio destacaba entre la oscuridad.

MIÉRCOLES   -Una chica en bici multada-.

Hoy he entrenado bastante bien y a gusto. Cuatro vueltitas, unos 12 km, y a distintos ritmos. La primera bastante tranquila; la segunda, bastante rápìda; la tercera, forzando menos; y, la cuarta, más suave. Al final  esperaba ver el tiempo que me saldría de la cuarta vuelta, cuando algo me ha hecho cambiar el recorrido. Justo a la salida del foso de la ciudadela, un policía municipal había parado a una chica que iba en bicicleta,  y , por el tono que se desprendía de la conversación, he decidido girar hacia otro lado y a cierta distancia observar qué podía pasar.

Documentación, anotaciones, etc. Como el tema de las bicicletas hoy día es bastante controvertido, pensaba yo en lo peor. Estábamos en la Avda. del Ejército, justo al lado tiene el Ayuntamiento un parking de bicicletas de alquiler… Bueno, el caso es que he esperado a que la chica siguiera su camino para preguntarle si había habido algún problema. La rubia de melena, jovencita y mona, todavía no salía de su asombro y se resignaba diciendo “me ha tocado a mí”. Y claro, le ha tocado a ella porque,  mientras yo observaba, pasaron varias bicicletas con peores pintas que ella, evidentemente,  y seguro que más peligrosas para la integridad física de algún peatón. La muchacha estaba casi contenta porque del miedo que le había metido el policía al hablarle de 200€ de multa, lo había dejado en 60. Había motivos para ello. Iba con auriculares, invadía la acera y además, según él, iba muy deprisa. Seguro que el policía iba con la ley en la mano; pero a mí me ha parecido un abuso de poder y un trato discriminador totalmente arbitrario. Espero que el agente cuando salga de su jornada laboral no se traslade en bicicleta.

jueves, 23 de abril de 2015

Preparando objetivos

     Hoy he salido alrededor de las 9:30 de la noche. Son situaciones que dependen de la familia y del horario laboral. Me he sentido bien. He dado tres vueltas por el circuito de la Vuelta del Castillo, completándolo por el foso, que creo que es algo más largo. A gusto. Esta semana no voy a poder hacer cuatro entrenamientos como la pasada, pero bueno...El próximo reto es la Media de Pamplona, el día 10 de mayo. Me gustaría hacerla en hora y media o menos; a ver si lo consigo. Desde la Behobia no he participado en ninguna carrera popular. Ahora comienzo y mi mirada alcanza hasta la San Fermín Marathon. Y en eso estamos. Unos días entreno por la mañana, otros por la tarde, y si no me queda otro remedio, por la noche. Lo importante es hacer km, dicen. Bueno, como os decía, he hecho tres vueltas solo y una acompañado de mi pequeña mascota, Luna, que hoy me ha gustado cómo ha corrido.

domingo, 1 de febrero de 2015

31 de enero, inundaciones por Pamplona

     Sábado, 31 de enero,  ocho y media de la mañana. Llueve. Pamplona es una ciudad silenciosa. Algunos de los Amigos de la Vuelta del Castillo nos dirigimos al banco. Pocos. No está el día para animarse mucho. Quien suscribe sale por obligación ya que durante la semana apenas ha entrenado. En el banco, santo y seña de grupo,  enseguida nos agrupamos en dos. Dejo  que los amigos Fernandos  (Zaratiegui, Moreno  y Martínez)  y Javier Muñoz se vayan por un lado: si voy con ellos seguro que me hacen sufrir y sufrir para nada es tontería. Me voy con Álvaro, Luis, otro Luis, Fausto, Manu y Javier. El ritmo va a ser suave y vamos a estar hora y cuarto. No está mal. Cae continuamente una lluvia ligera. Nos dirigimos hacia el río. En definitiva, es la ruta más interesante para este sábado, aunque, por otra parte, tampoco es inusual.  Ya sabemos que desde ayer algunas zonas de Pamplona y los alrededores se han inundado. El puente de San Pedro tiene un buen pico de cota, las pasarelas del club Natación  no se ven ni por asomo porque el Arga baja un volumen de agua propio de las riadas. Por el paseo del río nuestras zapatillas se ahogan por los charcos, hay zonas por donde no se puede pasar. Los árboles del cauce solo dejan ver las ramas desnudas y el rumor de la corriente, a veces, se convierte en estruendo. Hablamos de lo humano y lo divino, yo entro poco en la conversación, llevo el impermeable empapado y la capucha tan cerrada que no se me ve sino la nariz y la barbilla. Subimos la cuesta   que va de Burlada al polígono de Areta. Se nos han distanciado algo. Voy con mi amigo Fausto tranquilamente hablando. Luego subiremos a un depósito  -parece un depósito- desde el que se divisa muy bien el parque que hay entre Mendillorri y Burlada. Álvaro saca unas fotografías al “puente viejo”. Es una buena referencia del temporal. La riada  cubre casi al completo sus arcos, parece que sus ojos están medio cerrados. En esta zona, por unos momentos escampa  y sale el sol inmaculado;  puedo quitarme la capucha y quedarme con mi gorro de lana. Enseguida alcanzaremos Pamplona. Al llegar, empieza a nevar. Vuelvo a casa con alegría y con mucha agua, sólo es cuestión de una ducha, un buen almuerzo y por delante un feliz día.

     Mañana será peor. Los pronósticos hablan de nieve. A ver quiénes son los valientes que salen: Yo no.