con mi amigo Jaime y un campeón del mundo

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haciendo historia

lunes, 10 de noviembre de 2014

La Behobia se me hizo muy dura.

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Gran papel de Angel Mari Andueza en la Behobia
Finaliza en un tiempo de 1:26:49 y en el puesto 3003

viernes, 7 de noviembre de 2014

Recuerdo del maratón de Donosti - noviembre 2013


Esta era la gran noticia de "el Diario Vasco" de un lunes cualquiera...



martes, 4 de noviembre de 2014

Behobia-San Sebastián 2014 – edición quincuagésima (50)

Behobia-San Sebastián 2014 – edición quincuagésima (50)

     Este año la motivación  que tenía la clásica Behobia-San Sebastián radicaba en el ordinal. No  permite el tiempo disfrutar de números  tan elocuentes con frecuencia. Por ello, resultaba  difícil decir no a esta tentación. La verdad es que mi nula  participación en carreras hace que me sienta a mediados de semana todavía frío.  Es esa sensación de pensar “cómo responderá el cuerpo en la carrera”, y es que desde e l maratón de San Fermín  (¡allá está junio!) me he dedicado a la tranquilidad. Demasiada tranquilidad en el verano, en lo que a entrenamientos se refiere. Y luego, lo de siempre: a empezar de nuevo. Septiembre para coger el ritmo y octubre para ponerse a punto. Y a esperar. Hoy tenía la intención de salir a “trotar”  un poco pero la noche lluviosa ha sido un argumento convincente que se ha unido a mis poquitas ganas que tenía. Además me planteo que qué más da salir un día más o un día menos. No me preocupa mucho el tiempo que haga aunque seguro que en la carrera lo voy a dar todo.

     Para esta nueva edición ha cambiado algo el recorrido. Dicen que hay algo menos subida y casi doscientos metros  más. Las previsiones meteorológicas dan lluvia, o sea que nos espera “menuda” mañanita. Solo espero que Eolo prohíba salir a pasear a sus monaguillos y así tener un elemento menos contra el que luchar.

San Fermín Marathon

Reservado para la crónica.

sábado, 14 de junio de 2014

San Fermín Marathon - a falta de 14 días, el susto

          Semana tranquila pero con sobresalto. Esta semana he pretendido que mis piernas se relajaran. He salido solo tres días y despacito. El susto me lo di el jueves al salir del trabajo. Hubo no sé qué circunstancias que hicieron que en las escaleras del trabajo, cuando me iba para casa, hiciese un giro y dejara mi pie sobre una superficie irregular del bordillo de la escalera y se doblara mi  tobillo con dolor intenso y momentáneo. Y ahí me “cagué”  en todo lo barrido. Porque lo primero que se me vino a la cabeza fue que podía perderme el maratón y eso me dolía más que el posible esguince.

          Las primera sensaciones después  del retorcijón no fueron malas. Podía conducir sin problemas y no sentía dolor. Con todo, en casa me puse varias veces los hielos, y así  el viernes, y hoy todavía no me los he puesto ( un día un poco ajetreado) pero me nos pondré, por si acaso.  En realidad, solo me molesta en determinados movimientos y no para correr; sin embargo, me acojo a aquello de “más vale prevenir…” 

martes, 10 de junio de 2014

San Fermín Marathon - a diciocho días luz

    Este finde han sido casi 46 km. El sábado el recorrido eran 18, más o menos suaves, y el domingo,  28, aunque nos quedamos algo cortos, menos suaves. La idea era conocer el recorrido del san Fermín Marathon y no nos desagradó en absoluto.
Ahí estábamos a las 8 de la mañana los fijos del domingo: Juanpa, Javier Goñi, Fernando “Chope”, Fernando Zara, Patxi, Miguel, Riki, Arturo, Montxo, un servidor  y… no recuerdo si alguno más… preparados en nuestro punto de encuentro de la Vuelta del Castillo.
    Salimos en dirección al polígono de Landaben para después seguir por el río Arga. A la altura de Burlada cruzamos el Puente Viejo y nos dirigimos a afrontar la primera subidica, aterrizamos en LezKairu, donde bebimos un poquito de agua antes de enfrentarnos a uno de los desniveles más significativos de la prueba “reina” . Y como quien no quiere la cosa, ya estábamos en Abejeras. De allí nos acercamos a la Plaza del Castillo para coger el foso de la Vuelta y terminar nuestro entrenamiento en el punto de encuentro.

    Me encontré bien pero la preparación que hace este grupo es mucho más fuerte que la que he hecho yo hasta ahora, cuando el único objetivo que tenía era acumular kilómetros, y no demasiados. Aquí el ritmo es mayor y lo controlan muy bien.  En mi caso, de momento, tengo las piernas cargadas. Esto nunca me había ocurrido hasta después de correr el maratón,   conque durante los 18 días que me quedan para la prueba, voy a ver si me recupero. Hoy haré alrededor de 10 km suaves.

sábado, 31 de mayo de 2014

     Aunque  la semana no ha sido perfecta en cuanto a entrenamientos, casi. Del domingo pasado a este,  voy a almacenar unos cuantos km.: alrededor de 100. Para mí es motivo de satisfacción porque no sé si alguna vez he acumulado tantos, y es una buena señal.  El tiempo que me resta para mi preparación es de unas dos semanas y media. Y debería trabajarlas de forma parecida a estas dos últimas. A  ver si las expectativas que he depositado en mañana me transmiten buenas sensaciones,  porque los 23 km de hoy en una jornada dura, como la que creo que me espera mañana, se pueden notar. Y ahí se tiene que observar  la fortaleza o la debilidad.

     De momento me encuentro animado ante este nuevo proyecto, el maratón de san Fermín, primero de Pamplona, quinto en mi historial, y, con suerte, el que mejor sabor de boca me puede dejar, por eso de ser aquí y por terminar por el recorrido del encierro: Mercaderes, Estafeta, la Plaza de toros… Y que no haga calor!!!!!!

jueves, 8 de mayo de 2014

Primer maratón de Pamplona:28 de junio de 2014

----- La primera edición del maratón de Pamplona nos exige a quienes habitualmente entrenamos por sus calles, parques, barrios, rincones y polígonos industriales, dar la cara. Creo que seremos un nutrido grupo de corredores los que saldremos el día 28 de junio, a la carrera corta, a la media o a la prueba reina, con el compromiso de cumplir un papel obligatorio: hacer que esta primera convocatoria sea un éxito y empujarla así por un cauce adecuado.
----Lo más bonito es el hecho de poder contar con una carrera así en nuestra capital y el atractivo de terminar corriendo por la calle Estafeta emulando al encierro para alcanzar la meta en la plaza de toros. Final original y atractivo para aquellos corredores autóctonos y foráneos que, con una semana de antelación, deseen sentir de cerca el aliento de los morlacos abriendo la fiesta de san Fermín.
-----Los problemas de esta carrera, especialmente del maratón, pueden ser al menos dos: la temperatura y la orografía del recorrido.Pamplona está situada sobre una especie de meseta en la que no se pueden salvar algunos desniveles que endurecen la prueba.
----En mi caso, como es habitual, voy justo de entrenamientos; pero prometo meter horas durante este mes de mayo. Nada más bonito para entrenar que los parques llenos de flores y la sonrisa de la primavera. De momento, hoy voy a cumplir con mi plan de preparación y enlazaré cuatro días seguidos de comunión entre las zapatillas y el asfalto. Mi carrera más larga durante este año ha sido el medio maratón del Camino (Nájera-Santo Domingo), espero hacer una o dos tiradas largas en estos dos meses escasos que me quedan y poder afrontar mi quinto maratón en condiciones.

domingo, 16 de marzo de 2014

Cerezos en flor, valle de Jerte (Cáceres).

La Toscana, en Italia.
 Provenza, en Francia.


    Me vais a permitir una reflexión que llevo digeriendo en mi cabeza desde hace años, cuando visité la Toscana. En las primaveras, y ya llega pronto nuestra primavera, hay un paisaje que siempre me traslada a estos paraísos. Subiendo de Artajona o bajando a Artajona, según se mire, ese tramo que hay entre Artajona y el Carrascal, y que, por otra parte, se hace extensivo por bastantes parajes  de la “zona media” de Navarra, se me antoja de ensueño. Oscilación de suaves laderas verdes, con setos naturales de zarzas y chaparros, de encinas y bosque bajo, laderas de cereal abundante, de cielos claros y pájaros cantando, de caminos blancos tan blancos como los de Antonio Machado.
     Bajaba ayer a mi pueblo y me volvieron  el paisaje y los sentimientos de siempre.  La “Txapela” es la antesala de un descenso y como si de un mirador se tratara, algunas curvas dibujan, al fondo, la silueta de  “el Cerco”, que por arte de magia aparece y desaparece conforme pasan los kilómetros.  Decíamos la bajada… es una bajadica que va dejando a los lados laderas alegres, espuendas  llenas de flores. Ahí están nuestros almendros, aquellos que plantaron nuestros padres, quizá nuestros abuelos, están cantando la primavera venidera en estos días primaverales del final del invierno. Con esas flores blancas y rosas, rosáceas y blanquecinas, flores de miel y amarillos estambres, flores soñadoras, nubes algodonadas en los brazos de los almendros, patente de alcanfor. Derecha e izquierda, arbolitos florecidos que parecen enjambres de pétalos…  líneas sobre líneas haciendo regazos de montículos suaves. Entre tres ramas de almendros florece “el Cerco” y se clava en nuestra retina una panorámica hermosa del buque insignia de nuestra historia. Se configuró con un encuadre adecuado, una estudiada estrategia, la  luz privilegiada de la mañana y la mano experta de los artistas. De todas las perspectivas de la muralla, esta es la que más me gusta.

Nadie lo plasma mejor que mi amigo José Ignacio.

Un abrazo,
Ángel Mª Andueza

miércoles, 5 de marzo de 2014


Nájera - Santo Domingo: media del Camino
-muy dura - 







Sábado 1 de marzo:  Todo el día lloviendo en Artajona. Sin viento y poder ir a pasear por el Cerco bajo la lluvia, como si de un cuento se tratara.  Y mañana qué día tendremos por Logroño. Llegó mañana,  tiempo muy bueno,  13 grados, contra las previsiones que yo conocía,  temperatura agradable para ir a correr. Había que  cambiar planes sobre el vestuario.   Toda la ropa en la que había pensado  nos sobraba.
Puesta en marcha hacia Santo Domingo a por el dorsal. Allí buscamos un  bar para tomar un café y entrar en el baño. Vamos muy  justos  de tiempo, hay que volver para Nájera de donde partía la carrera. Llegamos justos. Paramos junto al rio y termino de prepararme para ir corriendo a buscar la línea de salida. Me acerco a las inmediaciones  de la colegiata de Santa María la Real, ese monumento en el que se rinde culto a los reyes de Navarra y en el que guardan los grandes recuerdos de una “reinica” de Artajona que falleció siendo casi una niña, cuando daba a luz a Alfonso VIII, el de las Navas…). Bueno, a lo que iba. Las salidas tienen su encanto,  su nerviosismo para algunos. Menos poético de lo que parece ya que algunos corredores andan buscando baños,  mirando relojes,  preparando calentamientos…  Y llegó la salida, sin apenas tiempo para calentar.
Una cuesta de aperitivo, de miedo, bien grande. Sabía que era dura pero no tanto. En la línea de salida aproveché el tiempo para hablar con la gente. Impresiones sobre la dureza del recorrido, tiempos posibles, etc.  Voy de despistado.
Por allí veo un  corredor disfrazado de medieval,  pues allí que  voy . Qué hace aquí un medieval con estas trazas . Y me cuenta. Le pregunto por la ropa,  por el coste de la ropa, por todo que se me ocurría.  Me cuenta que ha venido recientemente de Teruel.  Y yo pienso en mi Teruel,  añorado Teruel, la ciudad de los amantes. Yo soy de Artajona,  tenemos  medievales,  ya hablaremos.  Vamos por las cuestas “oye,  medieval templario,  en cuánto tiempo haces la carrera? -  1,29. - Hala,  a ver si te sigo. Vestido de esa guisa adónde vas,  hombre. Bueno,  este año no haré 1,29. - Yo tampoco.
No hay bajada. Algún falso llano. Es dura. Subidas. Luego viene el barrizal, dos o tres km de barro. Las zapatillas clavadas en el barro todo el camino,  la pista llena de pisadas de barro, por delante de mí  igual van 200 personas. Me doy la alegría de adelantar a algunos corredores. Atrevido. Siguen las cuestas, me adelantan algunos  a los que había adelantado.  Comprendo que tengo que tomármelo con más calma. “Luego viene lo duro”,  dicen,  “en el km 12/13 la gente se queda clavada”. Veo el alto “será eso” “sí,  eso y algo que luego continúa”.  Hemos dejado el barrizal, a veces nos hemos metido  por una finca sembrada evitando la impracticable pista. En la cuesta voy a aprovechar para meterme un gel y una barrita energéticos. Algunos corredores suben andando . Me resisto a subir andando por dura que sea. Ya acaba… El km. 13 se hace más largo que el 12 y además no hay bajada. Casi siempre está cerca el camarada medieval, cuyo atuendo debe de ser una especie de penitencia este año que la semana santa cae más lejos. Alimentarse en la subida no es mala idea y me ha venido muy bien.  El Camino de Santiago  continúa con  falsos llanos. Rompe piernas.
 Mi tiempo no va a ser como el de anteriores medias  pero por lo menos a ver si maquillamos un poco el resultado. No sé dónde están los viñedos que anunciaba el cartel del acontecimiento “entre viñedos”, acaso el cansancio no me ha dejado disfrutar del paisaje ni de los almendros que tienen que estar en flor, como es de rigor por estas fechas.
Y la carrera sigue. Corremos ya por el Km 17.  Parece que lo duro se acaba,  por fin bajada. Tenemos delante Santo Domingo. Me dejo caer.  Es semejante a la entrada en Donosti con la Behobia. Busco los indicadores del km 18 y el del 19.  Ya no queda nada,  esa nada que en los últimos km se eterniza. Entramos por las calles de la ciudad.  Me adelanta un chico,  es joven y tiene pintas de atleta , ni me planteo seguirle.  Me adelanta una chica,  me planteo algo,  mas concluyo lo de siempre.  Falta un km,  si viene así  es que está fuerte  ¿para qué seguirla?  Esta carrera tal vez no esté homologada. No sé si son exactos  los 21095, lo cierto es que en esta ocasión la meta se me echa encima muy pronto, parece que demasiado pronto. Treinta metros antes de la meta y donde aparecen unas nuevas vallas,  me espera mi hijo.  Enseguida sale en mi busca y entramos como dos héroes “ papá, qué rápido”.  “Adelante, Ian,  vamos a volar” y al pasar la meta nos abrazamos. Luego aparece mi esposa y hago unos estiramientos y  vamos al aperitivo en  La plaza de España donde el vino es el mayor y mejor manjar.  Está  atestada de gente,  Ian quiere jugar con los hinchables. Me pongo un poco de ropa. La plaza es muy renacentista y la iglesia está adosada a una casa. Un arbotante dibuja una curva cerca del ábside. Algunas casas rompen con el entorno,  son demasiado modernas. Aún se conservan buena parte de los pórticos y los soportales. Para cuando salimos de allí he cogido un catarro de notable consideración:  supuración total de líquidos incontrolados, viscosos y transparentes que desde las fosas nasales pueden alcanzar las comisuras de los labios si no encuentran por el camino algún impedimento.
Vamos a comer a Ezcaray.  En la plaza había caído “mani a mani” casi una botellita. En Valdezcaray  comemos bien. Es un pueblo bonito con muchos bares y restaurantes.  He llegado el 170, más o menos, de más de mil,  aunque se han retirado unos cuantos y en meta no han entrado mil. No ha estado mal, creo que ha sido un buen entrenamiento. A pesar de que la temperatura  es similar a la de la mañana, la sensación térmica es mucho más fría. De vuelta a casa, comienza a llover.